viernes, 22 de mayo de 2015

pequeñas contradicciones

A veces el efecto somnífero de una idea o pensamiento viene determinado por una duración e intensidad del mismo.

Este conforme van pasando los días es cada vez más inocuo, tan inocuo que la sutil transparencia de la que ya se compone no percata ver por lo que estabas luchando o por lo que tenías en mente.

Yo lo llamo pequeñas contradicciones que acaban viniendo y que hacen de un café dulce un café amargo.

Pequeña ignorancia que te hace creer que ya eres fuerte y que has crecido, que ya no tienes alergia y sales como un héroe en búsqueda de adrenalina, sin darte cuenta de que te has excedido como el hombre chicle, de que has trepado como el hombre araña por las nuevas calles de la ciudad y has jugado a superhéroes en una noche aun perecedera de amor.

Cuando sabes lo que quieres, cuando sabes lo que no quieres... pero acabas haciendo lo que no quieres negando a lo que quieres.
Esta pequeña contradicción que genera algo así como un cortocircuito en tu estómago, que no sabes porque pero acabas contra-diciéndote, tus palabras a tus acciones.

Cuando juzgas a alguien pero luego te comportas como sino hubiera cavidad a lo que tus palabras mancharon.
Cuando cruzas la línea de algo que sabes que esta mal...Cuando tocas con la punta de los pies todos esos Y SI.....Y SI....
Cuando tu cabeza dice que no pero tu cuerpo dice que sí, estúpida contrariedad tan latente en nuestro cuerpo esperando una reconciliación a la incomprendida y tan juzgada ambivalencia que nos hace cambiar continuamente.

Esperando no sentir la contrariedad y tragarme mis palabras como absenta para no traicionarnos a nosotros mismos con estas pequeñas....Pero solo pequeñas....contradicciones.

Cuando crees hallar el click de la cuestión de todos tus problemas, desvanecen los ocasos por amaneceres seguros de optimismo.

Pero el gran gigante sin nombre que habita escondido en cualquier parte de nuestro cuerpo, aparece en forma de patadas avisando que el pasado hace su rutinaria visita una vez a la semana.
Ya sabes, no avisa, simplemente sin más se presenta puede ser un martes a las cuatro de la tarde, un domingo a las diez de la noche...
Lo importante no es cuando viene inesperadamente, lo verdaderamente importante es que espera descolocar tu habitación y volver a las pequeñas contradicciones del pensar una cosa y sentir otra.


Tendré que echar a cara o cruz esta pequeña contrariedad de la que no sé si hablo de lo que siento o siento lo que hablo.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario